Celda 23 es un recital cantado de poemas de Miguel Hernández; es mi homenaje al poeta, a golpe de canto, poesía, música y narración. Es una ventana abierta que abarca principalmente cuatro periodos de su vida: la TIERRA, la GUERRA, el AMOR y la CÁRCEL, cada uno de ellos con su sonoridad y sus silencios.
En la primera parte se usan instrumentos pastoriles y arcaicos como el rabel, la zambomba, panderos y flautas, para evocar su condición de pastor y hombre del campo. En un acercamiento desde el folclore, desde lo más elemental y desnudo a los versos del poeta.
En la segunda parte aparecen sus poemas de la guerra, y con ellos sonoridades más disonantes, que provocan un ambiente inmersivo en ese caos, voces que aúllan y resuenan entre los escombros.
Por último, sus poemas de amor y cárcel, arrullados por el sonido del acordeón y la guitarra, amasando la pena tras las rejas. Y como final, un vals donde Miguel y Josefina bailan, abrazados a la sombra de su casa bajo la mirada de su hijo Manolillo; así es como yo y el público les queremos recordar, juntos y felices en su hogar.
Celda 23 es un alegato a la libertad, la dignidad y la justicia, valores por los cuales luchó y murió Miguel Hernández.
Es una ventana abierta al alma del poeta, esa ventana de la celda 23 en la antigua cárcel de Palencia donde pasó encerrado el otoño de 1940.
Este recital se fraguó dentro de esos muros, espacio hoy resignificado como centro cultural LECRAC.